Bienestar consciente
Una hora sin móvil: el pequeño lujo de no estar disponible
Piensa en la última vez que pasaste sesenta minutos seguidos sin mirar una pantalla. No dormida: despierta, con el móvil fuera de tu alcance y sin saber si te habían escrito. Cuesta encontrarla. A la mayoría nos pasa que, sin darnos cuenta, hemos convertido estar localizables en un estado permanente.
Y luego está lo otro, lo que casi nunca se dice: que a veces lo que apetece de verdad no es un tratamiento, sino la excusa.
Lo raro que se ha vuelto no estar disponible
Nos hemos acostumbrado a rellenar cada hueco. La cola del súper, el ascensor, los cinco minutos antes de que salga la comida. No es un drama ni hace falta ponerse solemne: es sencillamente una costumbre, y las costumbres se pueden mirar de frente.
Lo curioso es que, cuando alguien te dice «déjalo en el bolso, ahora no puedes cogerlo», suele haber un pequeño alivio. No es renuncia. Es permiso.
Los primeros diez minutos la cabeza sigue haciendo listas
Esto lo vemos en cabina constantemente, y siempre pasa igual. Te tumbas, se baja la luz, empieza el tratamiento… y durante los primeros diez minutos la cabeza sigue trabajando. Que si no has contestado a tu madre. Que si hay que sacar algo del congelador. Que si mañana toca reunión y no has mirado el documento.
Y de repente, sin que nadie haga nada especial, se apaga. Cambia la respiración, se sueltan los hombros, hay quien se queda dormida y luego se disculpa como si hubiera hecho algo mal. Nunca ha hecho nada mal: es exactamente lo que tenía que pasar.
Muchas clientas nos lo cuentan al salir, casi sorprendidas: «no me he acordado del móvil en toda la sesión». La sensación es de haber salido del día un rato y haber vuelto un poco más entera.
Por qué una cita de estética funciona tan bien para esto
Porque no hay alternativa. Y eso, aunque suene raro, es una ventaja enorme.
- No puedes hacer otra cosa. Estás tumbada, con las manos ocupadas o los pies en agua templada. No hay forma de contestar un correo aunque quieras.
- Hay alguien cuidándote. No estás sola en un sofá intentando relajarte por voluntad propia, que casi nunca funciona. Hay unas manos trabajando y una persona pendiente de ti.
- Tiene principio y final. Es una hora acotada, en la agenda, con hora de entrada. Eso la hace mucho más fácil de cumplir que un propósito vago de «desconectar más».
- Nadie te pide nada. Durante ese rato no eres útil para nadie, y no pasa absolutamente nada.
Ese rato «no productivo» es justo el valor
Solemos justificar las citas por el resultado: la piel, las uñas, las piernas más ligeras. Y está bien, claro. Pero si te fijas, cuando una clienta cuenta cómo le fue, casi nunca empieza por ahí. Empieza por «qué a gusto me quedé».
Ese rato no rinde. No produce nada. No sale en ninguna lista de tareas cumplidas. Y precisamente por eso vale lo que vale: es de las pocas horas de la semana en las que no se te exige avanzar en nada.
Si quieres probarlo, escoge algo largo
El truco, si es que hay alguno, es reservar un tratamiento que dure. Con quince minutos no da tiempo a que la cabeza se apague. Tres opciones que en nuestro centro de Pozuelo de Alarcón funcionan muy bien para esto:
- Ritual aromático Detox Body&Soul · 99,00 €. El más envolvente de la carta: aromas, manos y silencio. El que más nos piden cuando alguien quiere desaparecer un rato.
- Pedicura spa · 51,00 € (80 minutos). Ochenta minutos sentada, sin nada que hacer con las manos salvo dejarlas quietas. Mucha gente lo descubre por casualidad y repite por esto.
- Método Lifting Be Cool · 70,00 €. Nuestro tratamiento de la casa. Boca arriba, en penumbra, con alguien trabajando tu rostro sin prisa.
Tienes el resto en la página de tratamientos corporales, con los precios a la vista. Y un último consejo, muy poco sofisticado: deja el móvil en el bolso antes de tumbarte, no encima de la camilla. La diferencia es mayor de lo que parece.
Ludmila Zeru · Fundadora de Be Cool. Más de una década diseñando cejas con hilo en Pozuelo de Alarcón.
Be Cool