Tratamientos faciales
Kobido: el masaje facial japonés que inspira nuestro Método Lifting
El Método Lifting Be Cool es el facial más nuestro de toda la carta: lo diseñamos aquí, en la Calle Peñalara, y no lo encontrarás igual en ningún otro sitio. Pero su corazón no lo hemos inventado nosotras. Viene de mucho más lejos y se llama Kobido. Te contamos qué es, cómo lo hemos adaptado y qué puedes esperar de verdad de una sesión.
Qué es el Kobido
El Kobido es un masaje facial de tradición japonesa. Nació hace siglos como un trabajo manual sobre el rostro reservado a muy pocas personas y se ha transmitido de maestro a alumno durante generaciones, lo cual explica en parte por qué sigue teniendo ese aire casi ceremonial.
Lo que lo distingue de cualquier otro masaje facial es el ritmo. Donde un facial clásico va lento y envolvente, el Kobido es rápido, preciso y sorprendentemente musical: las manos alternan a gran velocidad, se relevan la una a la otra sin parar y trabajan la piel con pequeños movimientos muy medidos. Quien lo recibe por primera vez casi siempre dice lo mismo: «no sabía que unas manos pudieran ir tan rápido». No es velocidad por espectáculo; es que la cadencia forma parte de la técnica.
Y a la vez conviene decir lo que no es. El Kobido no deja de ser un masaje: no es una intervención, no actúa por debajo de la piel y no es un atajo hacia nada.
Los tsubos: presiones en puntos concretos
Dentro del Kobido aparecen los tsubos, que son presiones digitales sostenidas sobre puntos muy concretos del rostro. En japonés, la palabra viene a describir esos pequeños puntos que se trabajan uno a uno con la yema del dedo.
En la práctica, esta parte de la sesión es la que más suele sorprender. Se presiona alrededor de las cejas, en la sien, en el nacimiento de la mandíbula, en el entrecejo, y en algunos de esos puntos notarás enseguida que ahí había algo. No duele, pero se siente. Es un contraste bonito con la rapidez del resto: en los tsubos todo se detiene unos segundos.
Cómo lo hemos adaptado: el Método Lifting Be Cool
Nuestro protocolo toma el Kobido como columna vertebral y lo integra en un facial completo. Va así:
- Preparación de la piel. Antes de tocar nada, limpiamos y preparamos el rostro. Sin este paso, el resto no tiene sentido.
- Drenaje facial. Un trabajo previo muy suave por rostro y cuello, con maniobras lentas, que sirve de puente hacia lo que viene después.
- Maniobras de Kobido. Aquí cambia el tempo por completo. Es la parte central y la más larga de la sesión.
- Tsubos. Las presiones punto por punto, para cerrar el trabajo con calma.
La intención de todo el conjunto es un trabajo manual profundo sobre la musculatura del rostro y, al terminar, esa sensación de ligereza y bienestar que es, sinceramente, lo que casi todo el mundo viene buscando.
Cómo se vive la sesión
Con los ojos cerrados y bastante silencio. Es de esos tratamientos en los que mucha gente se queda dormida: pasa constantemente y ya lo damos por hecho.
Lo que más nos cuentan las clientas al levantarse de la camilla tiene que ver con tres zonas muy concretas. La mandíbula, que es donde muchas personas apretamos sin darnos cuenta durante todo el día. El ceño, ese pliegue que se instala delante de una pantalla y no se va. Y la frente. Son los tres sitios donde se acumula la tensión de la jornada y donde más se nota el cambio al terminar.
Después, lo habitual es salir con el rostro despejado y con esa impresión de haber soltado algo. Muchas clientas nos dicen que se ven la cara más descansada y que el óvalo se percibe más definido.
La parte honesta
No es magia y no vamos a contártelo como si lo fuera. El efecto lifting del Kobido es visible, sí, pero es temporal y depende mucho de cada rostro: de tu piel, de tu edad, de tu descanso, de cómo llegues ese día. Hay quien sale de la primera sesión con una diferencia muy evidente y quien la nota de forma más sutil y la aprecia más cuando repite.
Por eso lo colocamos donde corresponde: es un tratamiento estupendo antes de un evento, una boda o una cena, y también una rutina agradable para quien quiere cuidarse con constancia. Lo que no es, es una promesa. Te lo explicamos en la cabina igual que te lo explicamos aquí.
Reserva tu Método Lifting
El Método Lifting Be Cool cuesta 70,00 €, con el precio a la vista como todo lo demás. Si es tu primera vez, dínoslo al reservar y te dedicamos unos minutos antes de empezar para ver tu piel y explicarte paso a paso lo que vamos a hacer. Puedes ver el resto de opciones en nuestra página de tratamientos faciales.
Ludmila Zeru · Fundadora de Be Cool. Más de una década diseñando cejas con hilo en Pozuelo de Alarcón.
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